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Columna del rector: investigación, desarrollo e innovación en nuestras universidades Imprimir E-mail

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Las universidades deben asumir la responsabilidad de dar respuestas a las demandas que la sociedad en su conjunto les presenta, necesidades sociales que han quedado de manifiesto desde el 18 de octubre pasado, plantea el rector Ignacio Sánchez en columna que publica El Mercurio este lunes.

Junto a la formación disciplinar e integral de los jóvenes, el rol de las universidades es la creación de nuevo conocimiento y su transferencia a la sociedad. Ambos aspectos son cruciales al momento de evaluar el aporte de las universidades al país. Por este motivo, la evaluación de la Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) realizada por el Grupo de Estudios Avanzados Universitas y publicada por El Mercurio la semana pasada, merece un análisis y comentario en cierta profundidad. 

La publicación describe una comparación entre las universidades chilenas de acuerdo a indicadores que se basan en tres dimensiones: la capacidad y productividad institucional para generar conocimiento (40%); la relevancia de los aportes al conocimiento que entrega cada universidad (30%); y la transferencia de conocimiento a la sociedad por medio de patentes y otros instrumentos (30%). 

Así, en la primera dimensión se incluyó el número de publicaciones, proyectos de investigación, programas de doctorados, entre otros. En la segunda, se registró el porcentaje de publicaciones de mayor calidad y citación; y en la tercera, se contabilizó el número de patentes y de proyectos de fomento al desarrollo científico y tecnológico. Los datos fueron extraídos de las informaciones oficiales de CONICYT, del Ministerio de Educación, de bases de datos internacionales, de la Comisión Nacional de Acreditación y del Ministerio de Economía, entre otras fuentes. 

Dentro de los resultados, destaca que hay un grupo de cuatro instituciones que lideran la medición general y cada una de las dimensiones descritas. Así, la UC encabeza la medición global y completa; la Universidad de Chile, la dimensión capacidad y productividad; la Universidad Técnica Federico Santa María, la de impacto y calidad y la Universidad de Concepción, la transferencia e innovación. Todas son universidades del Consejo de Rectores (las que están ubicadas en las primeras diez posiciones) con dos instituciones regionales destacando por su calidad y aporte a la sociedad. 

Es muy interesante ver la progresión y avance en los últimos años en diferentes áreas tanto en las instituciones más grandes y consolidadas, como en universidades estatales de regiones y otras privadas más jóvenes que van haciendo un especial esfuerzo para atraer a académicos jóvenes a sus instituciones. Es el caso del número de académicos con doctorado, la mayor competitividad en proyectos de investigación, junto a la asociación, formación de redes y colaboración demostrada por las universidades de regiones y privadas al formar centros de investigación avanzada con universidades más consolidadas.

Cabe destacar que la astronomía se ha convertido en un área de gran importancia y visibilidad internacional para nuestras universidades, ya que tenemos importantes ventajas comparativas, tanto en los recursos naturales, -cielos de calidad excepcional- y la gran inversión internacional en observatorios que lideran a nivel mundial. Todo esto son muy buenas noticias para el futuro del sistema nacional.

Sin embargo, una de las áreas de mayor rezago y preocupación tiene que ver con la transferencia de la investigación a la sociedad por medio de patentes, lo que debiera crecer para responder a las demandas de la sociedad. Con un claro liderazgo de la UC, si bien esta área ha tenido un significativo incremento en el país en los últimos 15 años, estamos muy lejos de cualquier país en vías de desarrollo. En esto se incluyen todo tipo de patentes, dentro de las que se cuentan las invenciones, modelos de utilidad, diseños y dibujos industriales.

Esta rigurosa medición de I+D+i tiene al menos dos aportes sustantivos. En primer término, pone una línea de base que deberá compararse en los próximos años con el aporte que represente el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Conocimiento en el sentido del estímulo que debiera tener en el ámbito público y privado para articular el aumento de la calidad y cantidad de generación de conocimiento y su transferencia a las necesidades del país.

En segundo lugar, permite resaltar la colaboración y trabajo conjunto entre universidades chilenas y extranjeras que existe en la actualidad, la que debe de potenciarse de manera significativa. La colaboración es la única forma de aportar de manera significativa a nivel nacional y regional, con calidad internacional orientada a las necesidades de la sociedad. 

El desarrollo de I+D+i es clave al planificar el crecimiento integral del país, y cobra mayor relevancia al considerar las necesidades sociales que han quedado de manifiesto durante los últimos acontecimientos que han afectado al país. En este sentido, las universidades deben asumir la responsabilidad de dar respuestas a las demandas que la sociedad en su conjunto les presenta. En este camino estamos las universidades, y en especial queremos orientar a la nuestra, como parte de un patrimonio que le pertenece al país. 

 

 

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