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Las actividades de los estudiantes que no cesan Imprimir E-mail
Miércoles, 04 de Julio de 2018 00:00

Estudiantes viajando a trabajos de inviernos, en contexto de carta publicada por el rector Sánchez en El Mostrador donde se refiere a distintas actividades estudiantiles.

Los jóvenes desarrollan de manera activa sus inquietudes sociales, pastorales, educativas, de salud y de otros ámbitos a través de sus  trabajos voluntarios. En ellos, dice el rector Sánchez, se entregan y reciben importantes valores y experiencias a través de conocer la realidad de diferentes comunidades a lo largo y ancho del país.

Mientras se desarrollan paros y movilizaciones, la vida universitaria en muchas instituciones sigue su curso. Así, se avanza en la vida académica y los estudiantes pueden desarrollar sus actividades, dialogar con sus autoridades acerca de las políticas y protocolos de prevención y gestión de las denuncias de casos de abusos, para poder colaborar para que se corrijan los defectos y errores que se han producido y luego se abra camino a tener una comunidad más respetuosa e inclusiva. Así lo señala el rector Ignacio Sánchez en una columna en El Mostrador, este 3 de julio. Junto a esto, dice, los estudiantes desarrollan de manera activa sus inquietudes sociales, pastorales, educativas, de salud y de otros ámbitos a través de sus  trabajos voluntarios.  “En ellos, se entregan y reciben importantes valores y experiencias a través de conocer la realidad de diferentes comunidades a lo largo y ancho del país”, afirma.

El sistema universitario nacional se ha visto afectado en su normal funcionamiento por los paros y las tomas producto de las demandas del movimiento feminista. Los petitorios en algunos casos se han podido encauzar dentro del diálogo universitario y en otras instituciones se ha prolongado el movimiento, sin que se vean signos de acercamiento en el necesario diálogo para avanzar en el sentido de comunidad.   Según la autoridad, si no hay voluntad de acuerdo, de ceder y ponerse en el lugar del otro para llegar a los puntos de encuentro, será muy difícil avanzar en la resolución del conflicto. Las últimas encuestas muestran que existe una gran mayoría de los ciudadanos de nuestro país que quiere ver este conflicto en vías de solución, con una normalización de las actividades universitarias. “Esto es lo que corresponde a un país que quiere ver superadas sus desigualdades y que requiere en especial, de científicos y profesionales con una formación valórica y cultural de alto nivel, junto a tener un muy buen conocimiento de sus respectivas disciplinas”, apunta. .

Asimismo, Sánchez  sostiene que mientras este conflicto se desarrolla, la vida universitaria en muchas instituciones sigue su curso. Así, se avanza en la vida académica y los estudiantes pueden desarrollar sus actividades, dialogar con sus autoridades acerca de las políticas y protocolos de prevención y gestión de las denuncias de casos de abusos, para poder colaborar para que se corrijan los defectos y errores que se han producido y luego se abra camino a tener una comunidad más respetuosa e inclusiva. Junto a esto, señala,  los estudiantes desarrollan de manera activa sus inquietudes sociales, pastorales, educativas, de salud y de otros ámbitos a través de sus  trabajos voluntarios. En ellos, se entregan y reciben importantes valores y experiencias a través de conocer la realidad de diferentes comunidades a lo largo y ancho del país.

“Es importante destacar que el término voluntario no es sinónimo de improvisación o falta de profesionalismo, todo lo contrario, los estudiantes nos dan ejemplo de coordinación, organización, dedicación y seguimiento de sus proyectos”, manifiesta.  Para Sánchez, el término voluntario significa que se realiza con el interés más profundo que surge de sus corazones, surge a partir de iniciativas que plasman en hechos concretos, los sueños y anhelos de cada estudiante, y que encuentra un sentido al constatar que sus propuestas resuenan con fuerza en sus pares.  Es así como es común ver una organización que requiere de varios meses, con visitas a terreno durante el año, reuniones con los alcaldes y autoridades locales, con las juntas de vecinos, comunidades parroquiales y entre los habitantes de cada lugar. De esta forma la planificación es clave, advierte, se requiere saber con claridad cuáles son las reales necesidades, cómo se abordan, cómo se involucra a las comunidades, cuáles son los indicadores a lograr, cuántos estudiantes se requieren, de qué manera se aborda la interdisciplina, cómo se organiza la logística del viaje, cómo se satisfacen las necesidades materiales y otras importantes interrogantes a resolver.

Los proyectos incluyen trabajos en el área social (construcción de áreas comunitarias); educacionales (trabajo con niños vulnerables, comunidades de base); pastorales (misiones, trabajos con estudiantes secundarios, aporte a comunidades y parroquias); de salud rural; apoyo agrícola y en aspectos legales, artísticos y otros.  Agrega que hay algunas iniciativas que ya han cumplido más de treinta años de permanente desarrollo, otros que se van incorporando con la fuerza juvenil de nuevas propuestas. Capilla País, Misión de Vida, Trabajo País, Proyecto Siembra, Trabajos San Alberto, La Obra, Jóvenes sin Frontera, Acerca Chile, Trabajos de Salud Rural, Odontomóvil, iniciativas educativas organizadas por la Feuc, Trabajos de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal, por nombrar algunos. “Todos estos trabajos han dejado huella en las comunidades y en particular en nuestros estudiantes”, sostiene.

Y agrega que en estas iniciativas se desarrolla y destaca la interdisciplina, es decir,  el aporte de los estudiantes desde diferentes ámbitos y perspectivas, lo que enriquece el trabajo y le da una mirada amplia al proyecto que se entrega a las comunidades. Esto permite establecer una relación profunda que se basa en un aporte que siempre tiene un beneficio bidireccional, un crecimiento mutuo, que tiene un efecto muy especial para los estudiantes. Compartir con una familia, visitarlos en su casa, conocer el nombre de sus familiares, compartir una taza de té y disfrutar de la comida especialmente preparada por las familias, -muchas veces entregando todo lo que tienen-, es parte de la formación integral de nuestros estudiantes.  “Son experiencias y aprendizajes que los acompañarán toda la vida”, dice.

Los trabajos voluntarios que organizan cada año nuestros estudiantes son una parte vital de crecimiento y desarrollo. Según Ignacio Sánchez,  significan una ventana al mundo, a la realidad nacional y a poder adentrarse lo que viven y requieren nuestras comunidades. Es una mirada y una propuesta de respuesta a la realidad que tenemos en nuestro país. En regiones, en comunidades vulnerables, en grupos de niños y adultos mayores que requieren el aporte de los jóvenes universitarios. Significa también una ventana hacia el interior de los jóvenes, en que alumnas y alumnos pueden conocerse más y lograr un encuentro personal con quienes tienen mucho que contarles y enseñarles. En suma, precisa, estos trabajos voluntarios son una ventana de encuentro entre los estudiantes universitarios y la comunidad nacional. “Esto es de gran relevancia y futuro para el país”, puntualiza. 

 

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